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El Olympique de Lyon, pentacampeón de la Ligue 1, es el unico club francés que acude al mercado siguiendo la lógica de las grandes. De hecho, es el único club francés que compite en Europa con los grandes del continente en igualdad de condiciones. Jean-Michel Aulas, el volcánico presidente lyonés, no tiene otro objetivo que darle a Francia la segunda Copa de Europa de su historia (tras la del Marsella de Tapie, otro dirigente nada convencional, en 1993) y para ello está obligado a sobrevolar el mercado galo. Aulas, que tiene mucho dinero, compra todo lo que se mueve pero también sabe vender muy bien. Durante el verano, aparte de sacarlo los higadillos a Calderón (26 millones por Diarra), ha recaudado 10 millones pasaportando a Nilmar de vuelta a Brasil (Corinthians) y otros diez reforzando a dos de sus presuntos rivales con Mansoreau (Monaco) y Frau (PSG), vendidos en cinco cada uno. Así, pese a hacer los cuatro fichajes más caros del estío francés, el Lyon ha ganado dinero en verano. La forma de reforzarse del equipo que entrena Houllier es meditada. El OL gasta lo que sea menester en gente joven, normalmente procedente de la propia liga francesa. Así, se ha hecho con los servicios de los internacionales galos Squillaci, Toulalan y Alou Diarra, además del sueco Kim Kallstrom. Hasta última hora, estuvo tratando de firmar a un extremo derecho (Joaquín, Jesús Navas…) que paliase la previsible baja de Govou pero el mundialista, finalmente, se quedó. En eso salen ganando. Tampoco han sido capaces de fichar al goleador que palie el, tal vez, único lunar de una plantilla muy compensada: Trezeguet sigue en la Juventus, así que tendrán que aviarse con Carew, Fred y Wiltord, que tampoco está mal.
Más allá del Lyon, el caso Ribéry ha marcado el post-Mundial en Francia. Revelación en Alemania, ‘Scarface’ ha sido cortejado por lo más granado del fútbol continental aunque decidió quedarse en el Olympique de Marsella, un club en constante erupción que parece ser lo más adecuado para su carácter extravagante. El Girondins de Burdeos, subcampeón en el ejercicio, se ha apuntado el tanto de repatriar a Johan Micoud, posiblemente el jugador más talentoso, tras Zidane, de la penúltima generación del fútbol francés. La cabezonería de Doménech lo ha mantenido alejado de la selección pero el magisterio de Micoud ha dejado huella en el Werder Bremen, al que lideró en las últimas ediciones de la Champions. Mención aparte merece también la política del Rennes, un equipo acostumbrado a invertir en jóvenes para venderlos muy caros. Los bretones (club nodriza de estrellas como Drogba o Candela) han recaudado un dineral, para tratarse de la liga francesa, con las ventas del Kallstrom (6 millones), Gourcouff (4,5 al Milan), Frei (4 al Borussia Dortmund) e Isaksson (3,5 al Manchester City).
Los diez fichajes más caros.
Sébastien Squillaci, del Monaco al Lyon: 7,9 millones €
Jérémy Toulalan, del Nantes al Lyon: 7 millones €
Alou Diarra, del Lens al Lyon: 7 millones €
Sidi Keita, del Estrasburgo al Lens: 6 millones €
Kim Kallstrom, del Rennes al Lyon: 6 millones €
Pierre-Alain Frau, del Lyon al PSG: 5 millones €
Sylvain Mansoreau, del Lyon al Monaco: 4,9 millones €
Daniel Bilos, del Boca Juniors al Saint-Étienne: 4,3 millones €
Frédéric Thomas, del Le Mans al Auxerre: 4 millones €
Matt Moussilou, del Lille al Niza: 3,9 millones €
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